La relajación progresiva enseña a reconocer la tensión de cada grupo muscular y a soltarla, uno tras otro. Te contamos de dónde viene, cómo practicarla paso a paso y qué la separa de una sesión de hipnosis escrita para ti.
Tensar, sostener, soltar
Escrita para alguien con el cuello y la espalda cargados que aprendió a tensar y soltar con Jacobson.
Tensar, sostener, soltar
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Vamos a recorrer el cuerpo. Tensar, sostener, soltar, y notar la diferencia. Esa diferencia es lo único que importa.
Lleva tu atención a la mano derecha. Cierra el puño, poco a poco, apretando con suavidad. Nota la tensión en los dedos, en la palma, en los nudillos. Sostén. Y suelta. Deja que los dedos se abran solos, sin ayudarles. Nota la diferencia. Quizá un calor, quizá un hormigueo, quizá una pesadez. Lo que había hace un momento, y lo que hay ahora.
Ahora la mano izquierda. Cierra el puño, despacio, apretando. Siente cómo la tensión se concentra. Sostén. Y suelta. Los dedos se abren. La mano cae, pesada, sobre lo que la sostiene. Nota la diferencia.
Los antebrazos ahora. Dobla las muñecas hacia atrás, llevando los dedos hacia arriba, hacia ti. Siente la tensión que se estira a lo largo de los antebrazos. Sostén. Y suelta. Las manos caen. Los antebrazos se aflojan. Un poco más sueltos de lo que estaban las manos. Cada zona aprende de la anterior.
La parte superior de los brazos. Dobla los codos y aprieta los bíceps, como si quisieras marcar el músculo, sin levantar los brazos. Nota la dureza, la fuerza contenida. Sostén. Y suelta. Deja que los brazos se estiren y caigan. Pesados. Muy pesados. Como si ya no te pertenecieran del todo, como si fueran del suelo, de la silla, de la cama.
Edmund Jacobson (1888–1983) fue un médico y fisiólogo de Chicago. Empezó a estudiar la relajación a principios del siglo XX, en Harvard, con una idea muy física: el cuerpo en tensión mantiene la mente en alerta. Si una persona aprende a soltar esa tensión residual que queda en los músculos incluso cuando cree estar quieta, la mente se calma con ellos.
Publicó su método en 1929 con el título Progressive Relaxation. La versión original era larga y exigente: se dedicaba una sesión entera a un solo grupo muscular, y aprender todo el cuerpo podía llevar meses. Jacobson desconfiaba de la hipnosis y de cualquier frase del tipo «ahora te sientes tranquilo». Quería que sus pacientes observaran su cuerpo, no que imaginaran la calma.
La técnica que se enseña hoy en consultas de psicología, en fisioterapia o en los cursos de gestión del estrés es una versión abreviada, la que publicaron Douglas Bernstein y Thomas Borkovec en 1973: dieciséis grupos musculares, tensar unos segundos, soltar, notar la diferencia.
Busca un sitio tranquilo, siéntate cómodo o túmbate boca arriba y date unos quince o veinte minutos. Con cada grupo muscular, la secuencia es siempre la misma: tensa durante cinco a siete segundos, con firmeza pero sin llegar al dolor; suelta de golpe; y quédate unos veinte o treinta segundos notando cómo se va la tensión.
Al terminar, quédate quieto un momento. Mueve los dedos, respira hondo, abre los ojos y levántate despacio. Si tienes alguna lesión, trabaja esa zona con suavidad o sáltatela.
Con la práctica, los dieciséis grupos se agrupan en siete, luego en cuatro, y al final basta con recordar la sensación de soltar para que el cuerpo la reproduzca. Ese era el objetivo de Jacobson: una habilidad para llevar a cualquier parte, no un rato agradable.
Son dos caminos hacia un estado parecido, ese punto en que el cuerpo pesa y la mente se aquieta sin dormirse. La relajación progresiva llega desde los músculos. La hipnosis llega desde las palabras y las imágenes.
La hipnosis ericksoniana, la que desarrolló el psiquiatra estadounidense Milton Erickson, se aleja todavía más de Jacobson: no da órdenes ni sigue un guion fijo, sino que habla de forma indirecta, con metáforas y permisos, y se escribe para la persona que escucha en ese momento. Aun así, casi todas las inducciones hipnóticas pasan por el cuerpo — la mandíbula, los hombros, la respiración —, y más de un hipnotista empieza con una ronda de tensar y soltar.
Jacobson enseñaba a soltar un músculo. Erickson, a soltar una historia.
Quies no es un curso de relajación progresiva ni te guiará por los dieciséis grupos musculares. Es hipnosis para dormir y para calmarte escrita para ti, en la línea de Erickson: primero unas preguntas sobre cómo estás ahora — elegir una palabra, mover un control, escribir una frase si quieres — y después una sesión escrita para este momento y leída en voz alta. No hay dos iguales.
Si ya practicas la técnica de Jacobson, el terreno te resultará familiar: la sesión suele empezar donde empiezas tú, en los hombros, la mandíbula y la respiración. Luego deja los músculos y sigue con imágenes, y no te pide nada más que escuchar.
Quédate con las dos. La relajación progresiva es una habilidad que puedes usar en cualquier sitio y sin nadie que te guíe. Una sesión escrita es para los días en que prefieres que te acompañen.
Una sesión escrita para cómo estás ahora.
Sin registro
Quies es una herramienta de bienestar para la relajación y el autoconocimiento. No es un producto sanitario y no diagnostica, trata ni cura ninguna enfermedad. Si atraviesas una crisis de salud mental, acude a un profesional sanitario.